
Hoy por la mañana me ha costado un ...... levantarme porque ya estaba acostumbrada a no madrugar. La verdad es que tres días sin que suene el despertador a las 5.30 de la mañana ya son suficientes para que me acostumbre a no madrugar. De hecho, con uno ya me basta.
Voy a proponer al gobierno que cuando haya un festivo ( o festiva para que no se me cabreen las paritarias) al día siguiente se pueda llegar tarde a trabajar sin que nadie te ponga cara de perro. Para que te vayas acostumbrando y eso.